De los datos a las herramientas: nuestra aportación al cambio del modelo turístico

Publicar datos no cambia nada por sí solo, y un curso no pone límites de capacidad. Lo que sí podemos hacer es rediseñar negocios por dentro.

Formar no sustituye a regular, pero sin ello la regulación no funciona

Llevamos años midiendo cómo viven los residentes el turismo en Mallorca, y publicar esos datos no cambia nada por sí solo. Un curso tampoco pone límites de capacidad ni decide licencias, eso le toca a la política. Lo que sí podemos hacer nosotros es rediseñar negocios por dentro, y sin ese trabajo cualquier norma que llegue se encontrará con un sector que no sabe operar de otra manera. En febrero abrimos dos programas.

Empecemos por lo que no podemos hacer

En fundament no ponemos límites de capacidad, no decidimos licencias, no regulamos el alquiler turístico ni fijamos cuántos cruceros atracan un martes de agosto. Eso es competencia de las administraciones, y hace falta que lo hagan. Sin un marco legal que ponga límites y los haga cumplir, la suma de decisiones individuales seguirá dando el resultado que ya conocemos, porque ninguna empresa puede frenar sola mientras el resto acelera.

Lo que tenemos nosotros es otra cosa: método de diseño e investigación. Con eso se puede intervenir en un sitio muy concreto, el modelo de negocio de una empresa, y ahí sí mordemos. Por eso damos formación. No porque un curso arregle la isla, sino porque es la palanca que de verdad podemos mover, y preferimos moverla a quedarnos describiendo el problema.

Mallorca se gestiona como producto, pero no se cuida la materia

Llamar producto a un sitio ya es el primer problema: reduce un territorio entero, con su gente, su historia y su complejidad, a algo que se vende. Pero si aun así se lo va a tratar como un producto, que se lo trate como tal hasta el final: a un producto se le mantiene la materia de la que está hecho, y aquí no se mantiene. Esa materia es el tejido social, la cultura local, la naturaleza, el agua y la gente que madruga para que todo esto funcione.

De un producto del que se extrae sin reponer se agota primero la esencia y después el valor. Y ese valor lo pierde también quien lo vende: el cliente que venía buscando algo que ya no encuentra, el trabajador que no puede vivir donde trabaja, el negocio que al final solo compite por precio porque ha dejado de tener otra cosa que ofrecer. No es un reproche moral a nadie, es gestión de producto. Un activo del que se extrae sin mantenimiento se degrada, y con él el negocio que vive de explotarlo.

Nadie decidió que esto fuera así

Ningún hotelero, ninguna agencia, ningún restaurante decidió una mañana saturar su zona. El carácter extractivo del modelo es un resultado agregado: cientos de negocios persiguiendo lo mismo, más visitantes, más temporada, más volumen, sin nada que coordine el conjunto.

Por eso buscar culpables individuales no mueve nada. Y por eso, a la vez, sí mueve algo que un negocio concreto empiece a operar de otra forma. No arregla el sistema. Demuestra que la alternativa existe y que funciona, que es lo único que convence al de al lado.

La regeneración es un recorrido, no una etiqueta

Cuando hablamos de regeneración no estamos poniendo un adjetivo delante del negocio.

Estamos describiendo tres pasos, en este orden:

Primero, ver qué extrae hoy tu modelo de la materia que lo sostiene, y por dónde se está comiendo el activo del que vive. Sin esa cuenta hecha, todo lo demás es decoración.

Segundo, dejar de restar. Rediseñar producto y servicio hasta que el impacto negativo deje de serlo. Esto es trabajo de diseño, concreto y medible, y es la parte que casi nadie hace.

Tercero, devolver. Diseñar el modelo para que su propio funcionamiento reponga parte de lo que usa. Ahí empieza lo regenerativo de verdad.

Buena parte de lo que circula como turismo regenerativo se salta los dos primeros pasos y se instala en el tercero como relato. Eso tiene nombre y no es regeneración. Quien promete los tres pasos en una semana está vendiendo la etiqueta, no el recorrido.

Por qué este trabajo va antes de la norma, y no después

La regulación llega, tarde o temprano, porque la presión social y los límites físicos acaban obligando. La diferencia está en con qué se encuentra cuando llega.

Si llega a un sector que no ha hecho el trabajo, se vive como una amenaza existencial, y la respuesta es resistencia, recursos y presión para rebajarla hasta dejarla en nada. Si llega a empresas que ya han rediseñado su modelo, es simplemente el marco en el que ya estaban operando.

Hay un segundo efecto, menos evidente. Una administración defiende mucho mejor una medida impopular cuando puede señalar negocios que ya funcionan así y siguen ganando dinero. Sin esos ejemplos, cualquier límite se discute en abstracto, y en abstracto siempre gana el miedo a perder lo que hay.

Por eso formar no sustituye a regular. Es lo que hace que regular sea viable.

Que podemos aportar en veinte horas, y qué no

No dan un plan de transformación desplegable. Quien lo prometa está vendiendo humo, y nosotros no vamos a empezar por ahí.

Lo que sí dan, trabajando sobre el caso real de cada participante y no sobre ejemplos de manual, es la capacidad de llevar el proceso: ver el sistema en el que opera tu negocio, tener una propuesta trabajada y defendible, saber a quién hay que convencer dentro de tu organización y con qué argumento, y llevarte las herramientas para seguir después. Esa distinción entre el entregable y la capacidad es la que separa una formación útil de un curso que se olvida en marzo.

Dos programas, febrero de 2027

Los dos son de veinte horas, cinco jornadas de cuatro horas, grupos de max. doce personas, en Mallorca, y en los dos se trabaja sobre el caso propio desde el primer día.

Emprender en Zonas Turísticas, del 2 al 6 de febrero. Para quien está en fase de idea o pre-lanzamiento y quiere montar un negocio en una zona con presión turística o en proceso de gentrificación. La pregunta no es cómo abrir, es qué ha dejado sin cubrir la saturación, qué necesita el vecino cada día y qué no encuentra el visitante, y si ese hueco aguanta un modelo de negocio.
Se sale con una propuesta de valor contrastada en campo, un modelo con sus supuestos identificados y una hoja de ruta de noventa días a alto nivel. En veinte horas no cabe un estudio de mercado completo y no lo prometemos: te llevas las primeras señales y el método para seguir contrastando. 650 €, con aportación social de hasta el 75% para personas en situación de desempleo, sujeta a disponibilidad. 
Ver el programa

Business Design Regenerativo para el Turismo, del 23 al 27 de febrero. Para quien ya trabaja dentro del sector, dirección de innovación, DMC, gestión de destino, hotelería o F&B en destino.
Va del diagnóstico sistémico del propio caso al pitch ante un panel de intereses enfrentados, pasando por los límites de capacidad, el canvas regenerativo, una matriz de escenarios y una Evaluación de Impacto Social que mide si la propuesta ha dejado de restar de verdad. Termina con un plan para sostener el cambio dentro de la propia organización. 795 €. 
Ver el programa

Ambos se imparten también como grupo cerrado para una organización, y hay reserva anticipada hasta el 31 de diciembre de 2026.

Por qué los da una asociación sin ánimo de lucro

Fundament no vive de esto. Los ingresos de las matrículas financian los fines sociales de la asociación: la encuesta bianual sobre la experiencia de los residentes con el turismo, que este año ha reunido 408 respuestas de 34 municipios, los procesos comunitarios como el de Valldemossa y la investigación que publicamos en abierto, siempre.

Si dudas de cuál de los dos programas encaja con tu caso, escríbenos y lo miramos sin compromiso.

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