Un año ha pasado y en Fundament miramos atrás a un periodo que ha traído cosas nuevas, pero sobre todo decisiones sobre cómo y dónde queremos poner nuestros esfuerzos de cara a 2026.

Nuestra labor principal sigue centrada en el turismo, analizando su efecto sobre los ecosistemas locales donde ocurre, la intención del visitante y la manera en que la industria y la política plantean su futuro. Todo esto sucede en un contexto marcado por problemas de identidad, presión demográfica, polarización de opiniones, sistemas de creencias en conflicto y el cambio climático.

El reto es enorme. Incluso si habláramos de un sistema coherente, ya sería difícil de entender. Pero lo que vemos hoy se parece más a un estado de caos, provocado en gran parte por nosotros mismos: un consumo insaciable impulsado por el capitalismo y por fuerzas geopolíticas que están erosionando el mínimo consenso sobre los temas fundamentales que parecían establecidos a nivel global.

Ante este escenario, seguimos con dar un paso atrás y observar lo más cercano. Analizar qué nos mueve como sociedad, cómo sentimos y cómo actuamos. Entender qué está pasando y qué efecto tiene el entorno en el que vivimos sobre nuestro estado de ánimo y sobre la convivencia.

2025 ha sido, para nosotros, un año de ajuste y aprendizaje. Nuestro plan de intercalar encuestas en Mallorca sobre el impacto del turismo en la población local y en los visitantes no ha funcionado del todo como esperábamos. En 2026 retomamos la encuesta a los residentes de Mallorca, después de un año de pausa, y volveremos a intentar algo que sigue siendo clave: escuchar también a los turistas.

Para ello será fundamental que la industria se atreva un poco más a escuchar de verdad a sus propios clientes. Cada vez oímos más voces de visitantes que han optado por otros destinos porque perciben que en Mallorca los problemas de convivencia no se están resolviendo. Su experiencia y su percepción forman parte del problema y también de la solución.

Lo que sí nos dio una gran alegría fue que, por primera vez en cinco años, tuvimos la oportunidad de trabajar junto a una empresa hotelera sobre el impacto de su actividad en el ecosistema de convivencia local. Ojalá este tipo de colaboración siga creciendo. No es solo la población local la que tiene que adaptarse y soportar los efectos del turismo masivo. Hace falta una implicación seria por parte de la industria y también del Govern.

A finales de 2025 se ha nombrado un nuevo conseller de turismo, que tendrá por delante un enorme trabajo para gestionar el futuro del turismo en las Illes Balears. Aquí estaremos nosotros, junto a muchas asociaciones y agrupaciones no gubernamentales, dispuestas a aportar a una mejor convivencia y a estrategias que mitiguen los efectos secundarios del turismo en las islas.

Cerramos el año con la voluntad de activar y profundizar también nuestro trabajo en temas de democracia, que por muchas razones vemos hoy en peligro.

Feliz año nuevo a todas y todos. Que sea un año en el que resolvamos más cosas de las que rompemos.